La vida sigue igual – Salvados, entrevista a Pérez Reverte

Dice Arturo Pérez Reverte, “[…] ¡No todo tiene soluciones! Hay mecanismos, hay intentos, hay posibilidades, hay vías, hay aventuras por correr, pero soluciones…

Arturo Pérez Reverte es licenciado en periodismo, ejerció como reportero de guerra, fundador de la revista Defensa, presentador del programa de radio La ley de la calle, presentador en televisión del programa Código uno, novelista, articulista, y académico de la Real Academia Española. El expediente de alguien que no ha dudado en emprender intentos.

Dice Reverte que todo es cuestión de educación, lo que constituye una afirmación ampliamente compartida, una verdad a gritos. Para alcanzar un Régimen de Autonomía ciudadana se requiere emprender intentos, explorar posibilidades, recorrer vías, con la educación como guía, cargados con la esperanza de una posibilidad viva, creyendo, creyendo en un futuro construido por ciudadanos mejor educados y por tanto, más justo.

El día en que dejé de decir “date prisa” – Rachel Macy Stafford

Cuando estás viviendo una vida apretada, cada minuto cuenta. Sientes que deberías tachar algo de la lista de cosas pendientes, mirar una pantalla, o salir corriendo hacia el siguiente destino. Y no importa en cuántas partes dividas tu tiempo y atención, no importa cuántas tareas trates de hacer a la vez, nunca hay suficiente tiempo para ponerse al día.

Esa fue mi vida durante dos años frenéticos. Mis pensamientos y acciones estaban controlados por notificaciones electrónicas, melodías para el móvil y agendas repletas. Y aunque cada fibra de mi sargento interior quería llegar a tiempo a todas las actividades de mi programa, yo no.

Verás, hace seis años, fui bendecida con una niña relajada, sin preocupaciones, del tipo de quienes se paran a oler las rosas.

Cuando tenía que estar ya fuera de casa, ella estaba ahí, toda dulzura, tomándose su tiempo para elegir un bolso y una corona con purpurina.

Cuando tenía que estar en algún sitio desde hacía cinco minutos, ella insistía en intentar sentar y ponerle el cinturón de seguridad a su peluche.

Cuando necesitaba pasar rápidamente a comprar un bocadillo en Subway, se paraba a hablar con la señora mayor que se parecía a su abuela.

Cuando tenía 30 minutos para ir a correr, quería que parase la sillita para acariciar a cada perro con el que nos cruzábamos.

Cuando tenía la agenda completa desde las seis de la mañana, me pedía que le dejase cascar y batir los huevos con todo cuidado.

1

Mi niña despreocupada fue un regalo para mi personalidad de tipo A, orientada al trabajo, pero yo no lo vi. Oh no, cuando tienes una vida apretada, tienes visión de túnel – solo ves el siguiente punto en tu agenda. Y todo lo que no se pueda tachar de la lista es una pérdida de tiempo.

Cada vez que mi hija me desviaba de mi horario, me decía a mí misma: “No tenemos tiempo para esto”. Así que las dos palabras que más usaba con mi pequeña amante de la vida eran: “Date prisa”.

Empezaba mis frases con esas dos palabras.

Date prisa, vamos a llegar tarde.

Y las terminaba igual.

Nos lo vamos a perder todo si no te das prisa.

Comenzaba el día así.

Date prisa y cómete el desayuno.

Date prisa y vístete.

Terminaba el día de la misma forma.

Date prisa y lávate los dientes.

Date prisa y métete en la cama.
Y aunque las palabras “date prisa” conseguían poco o nada para aumentar la velocidad de mi hija, las pronunciaba igualmente. Tal vez incluso más que las palabras “te quiero”.

La verdad duele, pero la verdad cura… y me acerca a la madre que quiero ser.

Entonces, un día trascendental, las cosas cambiaron. Habíamos recogido a mi hija mayor del cole y estábamos saliendo del coche. Como no iba lo suficientemente deprisa para su gusto, mi hija mayor le dijo a su hermana: “Eres muy lenta”. Y cuando se cruzó de brazos y dejó escapar un suspiro exasperado, me vi a mí misma – la visión fue desgarradora.

Yo era una matona que empujaba y presionaba y acosaba a una niña pequeña que sólo quería disfrutar de la vida.

Se me abrieron los ojos, vi con claridad el daño que mi existencia apresurada infligía a mis dos hijas.

Aunque me temblaba la voz, miré a los ojos de mi hija pequeña y le dije: “Siento mucho haberte metido prisa. Me encanta que te tomes tu tiempo, y me gustaría ser más como tú”.

Mis dos hijas me miraban igualmente sorprendidas por mi dolorosa admisión, pero la cara de mi hija menor tenía un brillo inconfundible de validación y aceptación.

“Prometo ser más paciente a partir de ahora”, dije mientras abrazaba a mi pequeña, que sonreía con la promesa de su madre.

Fue bastante fácil desterrar las palabras “date prisa” de mi vocabulario. Lo que no fue tan fácil era conseguir la paciencia necesaria para esperar a mi lenta hija. Para ayudarnos a las dos, empecé a darle un poco más de tiempo para prepararse si teníamos que ir a alguna parte. Y a veces, incluso así, todavía llegábamos tarde. En esos momentos me tranquilizaba pensar que solo llegaría tarde a los sitios unos pocos años, mientras ella fuese pequeña.

Cuando mi hija y yo íbamos a pasear o a la tienda, le dejaba marcar el ritmo. Y cuando se paraba para admirar algo, intentaba quitarme la agenda de la cabeza para simplemente observar lo que hacía. Vi expresiones en su cara que no había visto nunca antes. Estudié los hoyuelos de sus manos y la forma en que sus ojos se arrugan cuando sonríe. Vi cómo otras personas respondían cuando se paraba para hablar con ellos. Observé cómo descubría bichos interesantes y flores bonitas. Era una observadora, y aprendí rápidamente que los observadores del mundo son regalos raros y hermosos. Ahí fue cuando por fin me di cuenta de que era un regalo para mi alma frenética.

2

Mi promesa de frenar es de hace casi tres años, y al mismo tiempo empezó mi viaje para dejar de lado la distracción diaria y atrapar lo que de verdad importa en la vida. Vivir en un ritmo más lento todavía requiere un esfuerzo extra. Mi hija pequeña es el vivo recuerdo de por qué tengo que seguir intentándolo. De hecho, el otro día, me lo volvió a recordar.

Habíamos salido a dar un paseo en bicicleta durante las vacaciones. Después de comprarle un helado, se sentó en una mesa de picnic para admirar con deleite la torre de hielo que tenía en la mano.

De repente, una mirada de preocupación cruzó su rostro. “¿Tengo que darme prisa, mamá?”

Casi lloro. Tal vez las cicatrices de una vida acelerada no desaparecen por completo, pensé con tristeza.

Mientras mi hija me miraba esperando a saber si podía tomarse su tiempo, supe que tenía una opción. Podía sentarme allí y sufrir pensando en la cantidad de veces que le había metido prisa a mi hija en la vida… o podía celebrar el hecho de que hoy intento hacer algo distinto.

Elegí vivir el hoy.

3

“No tienes que darte prisa. Tómate tu tiempo”, le dije tranquilamente. Su rostro se iluminó al instante y se le relajaron los hombros.

Y así estuvimos hablando de las cosas de las que hablan las niñas de seis años que tocan el ukelele. Incluso hubo momentos en que nos sentamos en silencio simplemente sonriendo la una a la otra y admirando las vistas y sonidos que nos rodeaban.

Pensé que mi hija se iba a comer toda la maldita cosa – pero cuando llegó al último pedazo, me pasó la cuchara con lo que quedaba de helado. “He guardado el último bocado para ti, mamá”, me dijo con orgullo.

Mientras el manjar saciaba mi sed, me dí cuenta de que había hecho el negocio de mi vida.

Le di a mi hija un poco de tiempo … y, a cambio, ella me dio su último sorbo y me recordó que las cosas son más dulces y el amor llega con más facilidad cuando dejas de correr por la vida.

4

Ya se trate de …

Tomarse un helado

Coger flores

Ponerse el cinturón de seguridad

Batir huevos

Buscar conchas en la playa

Ver mariquitas y otros bichos

Pasear por la calle

No diré: “No tenemos tiempo para esto”. Porque básicamente estaría diciendo: “No tenemos tiempo para vivir”.

Hacer una pausa para deleitarse con los placeres simples de la vida es la única manera de vivir de verdad.

(Confía en mí, he aprendido de la mejor experta del mundo.)

Leído en EL HUFFINGTON POST

Social Media Revolution

En julio de 2009 Mark Zuckerberg hizo público que Facebook había alcanzado los 250 millones de usuarios

El 9 de abril de 2012 se anunció que Facebook adquirió Instagram por 1000 millones de dólares.

El 19 de mayo de 2011 LinkedIn se convirtió en la primera red social estadounidense en poner acciones en la bolsa de valores. En marzo de 2013, dispone de más de 200 millones de usuarios registrados.

Pinterest permite a los usuarios, guardar y clasificar por categorías, imágenes en diferentes tableros. Pueden también seguir a otros usuarios con los mismos gustos e intereses. Las categorías populares son viajes, coches, películas, humor, diseño para el hogar, deportes, moda y arte.

El 14 de julio de 2011, Google anunció que Google+ había llegado a 10 millones de usuarios tan sólo dos semanas después de su lanzamiento en una fase “limitada” de prueba. Después de 3 semanas en funcionamiento, había llegado a 20 millones de usuarios.

Desde que Jack Dorsey creó Twitter en marzo de 2006, y lo lanzó en julio del mismo año, la red ha ganado popularidad mundialmente y se estima que tiene más de 200 millones de usuarios, generando 65 millones de tuits al día y maneja más de 800.000 peticiones de búsqueda diarias.

La urgencia de hacer filosofía – Luz Edwards

Es prioridad del gobierno revitalizar las ciencias sociales, entre ellas, la filosofía. Así lo anunció la Presidenta Michelle Bachelet quien dijo que se impulsará un programa especial de Humanidades en la Universidad de Chile y restantes universidades públicas. Pero, ¿qué ocurre con la filosofía en los colegios? ¿Existe una intención global de educar personas que sepan pensar?

Un ramo amenazado

La Filosofía es parte del currículo obligatorio de tercero y cuarto medio, en coherencia con el objetivo transversal de la educación chilena de desarrollar el pensamiento creativo y crítico de los alumnos. Sin embargo, durante los años 2001 a 2003 se produjo un fuerte debate entre la Red de Profesores de Filosofía de Chile y el Ministerio de Educación, porque éste barajaba la idea de reducir de tres a dos las horas semanales de este ramo. Además, se eliminó la asignatura en los establecimientos técnico profesionales. “Los profesores quedaron perplejos, porque ello no tenía coherencia con el discurso del gobierno”, dice Marisa Meza, profesora de Didáctica de Filosofía de la Universidad Católica. Miguel Orellana, profesor asociado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y uno de los autores del Programa de formación general en filosofía para 4º año de la educación media, cuenta que finalmente se mantuvieron las tres horas semanales, porque eran tantos los contenidos del programa que ni siquiera se dio la discusión de disminuir los tiempos

¿Filosofía y sexualidad?

Otro tema importante es que desde 2001 la asignatura se llama Filosofía y Psicología, y en 3º medio los contenidos son sólo de psicología. El objetivo de ese curso es que los alumnos adquieran conocimientos y habilidades de base para la comprensión psicológica de sí mismos y de sus relaciones con los demás. “No es que sea una mala idea, pero los profesores de filosofía no están preparados para tratar esas materias y menos con un enfoque que no es propio de la filosofía”, explica Marisa Meza. Por ejemplo, la tercera unidad se llama “Individuo y sexualidad”, y contempla el concepto de género, la elección de pareja y sexualidad adolescente responsable. En 4º medio sí se tratan contenidos de filosofía, pero Meza ve otro problema. “Los contenidos mínimos son demasiados, entonces, apenas queda tiempo para escribir ensayos, preparar debates y discutir obras. Los profesores que logran hacerlo es porque se han apartado un poco del programa oficial, lo cual no es cómodo”, opina la docente de la UC. Al respecto, Miguel Orellana dice que el comité que diseñó el programa optó por proponer más contenidos de los que se pueden pasar en un año, pensando en los muy diversos niveles académicos de los colegios chilenos. Además, agrega que es cierto que hoy se pueden hacer muchas críticas, pero que se debe valorar el esfuerzo del Ministerio. “Nos encargaron crear un programa a partir de un marco curricular desarrollado por expertos que no tenían experiencia en aulas. Pero de todos modos el salto fue enorme. El currículo anterior tenía un enfoque casi enciclopédico que pretendía incluir toda la historia de la filosofía, en cambio, el que rige desde 1998 tiene como objetivo el desarrollo del análisis y la crítica”, dice Orellana

Formación de profesores

Otra arista es la calidad de los profesores de filosofía escolares. Actualmente, en Chile hay dos vías para llegar a serlo: una es ingresando a universidades que tengan como carrera la Pedagogía en Filosofía y la otra es estudiar Licenciatura en Filosofía y luego obtener la Pedagogía. Marisa Meza ve un desafío en ambas posibilidades: hay que lograr que los primeros tengan verdadero rigor filosófico y que los segundos sepan convertir su conocimiento en contenido didáctico. “En ambos casos la clave es que desarrollen habilidades en los alumnos. Y que no caigan en hacer sólo clases expositivas, pues ¡ya sabemos que el profesor tiene habilidades! Deben propiciar instancias para que el alumno piense, argumente y entienda qué sentido tiene aquello que le están enseñando”, dice Marisa Meza.

Libertad de enseñanza

Cada colegio tiene la posibilidad de repensar su repartición de horas y hacer propuestas al Ministerio de Educación. Además, existen las llamadas horas de libre disposición que los colegios interesados por la filosofía usan hoy en ramos electivos asociados a esa área o en programas como Filosofía para niños o Seminarios socráticos. Además, cada establecimiento puede elegir el enfoque que le da a los contenidos morales. Pero, de todos modos, sería positivo que el programa del Ministerio fuera más aterrizado para que guiara de mejor manera, sobre todo, a los profesores con menos herramientas

Apasionarse con la verdad: Joaquín García Huidobro. Abogado y Doctor en Filosofía.

“Toda persona, independiente de su profesión u oficio, necesita pensar, y pensar con rigor. Por eso es importante enseñar filosofía en el colegio. Permite mirar con mayor lucidez lo que está pasando y por qué está pasando, entender que detrás de cada movimiento cultural y detrás de cada partido político, hay determinadas ideas. La filosofía, si se enseña bien, puede ser algo apasionante. Y acostumbrar a la gente joven a apasionarse con la verdad, el bien y la belleza es la tarea fundamental de la educación. Una manera de lograrlo es crear instancias donde los alumnos puedan leer a los clásicos y reflexionar acerca de su pensamiento, y no caer en el error de pretender abarcar demasiada materia”.

Comprender el mundo: Sergio Rojas. Filósofo, académico de la Universidad de Chile.

“Los acelerados procesos de modernización que viven nuestras sociedades son fuente de una inestabilidad cultural que produce desorientación, inquietud y nuevos problemas éticos. No es función específica de la filosofía entregar “respuestas”, pues eso sería ideología, sino ayudar a comprender la real dimensión de los nuevos problemas. Para provocar este ejercicio reflexivo y la actitud crítica en los alumnos de colegio, los contenidos deben elegirse a partir de sus inquietudes valóricas, conceptuales o estéticas. Pienso que en este caso la historia, la literatura, ciertas noticias en la prensa o incluso experiencias del diario vivir, pueden ser motivos de reflexión tan válidos como los problemas propios de la tradición filosófica”.

Saber pensar permite actuar mejor: Carolina Dell’Oro. Filósofa.

“En los colegios es un ramo cada vez más fundamental, pues entrega una mirada global y profunda de la realidad. Es una disciplina que permite pensar de verdad y no quedarse sólo en datos específicos o en dar por verdaderas las primeras opiniones que se escuchan. Se le critica por no ser un saber práctico, pero no hay nada más práctico que saber pensar; eso le permitirá a cada persona actuar de mejor manera en el área que elija. También es una instancia para que los jóvenes conozcan la naturaleza humana y la respeten al interior de las empresas, en sus profesiones y en la sociedad en general. A veces hay miedo de que los jóvenes se aburran con estas materias, pero el hombre está hecho para conocer la verdad profunda. Se aburren si es que no se les hace pensar”.